Más allá de los límites de tu mente

menú

Octubre-2015, Andrés Rodríguez

La bestia interior

La bestia interior

“A los mensajeros del miedo se les adiestra mediante el terror, y tiemblan cuando su amo los llama para que le sirvan. Pues el miedo no tiene compasión ni siquiera con sus amigos. Sus mensajeros saquean culpablemente todo cuanto pueden en su desesperada búsqueda de culpabilidad, pues su amo los deja hambrientos y a la intemperie, instigando en ellos la crueldad y permitiéndoles que se sacien únicamente de lo que le llevan. Ni el más leve atisbo de culpabilidad se escapa de sus ojos hambrientos. Y en su despiadada búsqueda de pecados se abalanzan sobre cualquier cosa viviente que vean, y dando chillidos se la llevan a su amo para que él la devore.
No envíes al mundo a esos crueles mensajeros para que lo devoren y se ceben en la realidad. Pues te traerán noticia de carne, pellejo y huesos. Se les ha enseñado a buscar lo corruptible, y a retornar con los buches repletos de cosas podridas y descompuestas. Para ellos tales cosas son bellas, ya que parecen mitigar las crueles punzadas del hambre. Pues el dolor del miedo los pone frenéticos, y para evitar el castigo de aquel que los envía, le ofrecen lo que tienen en gran estima.”

Sí. Se trata de un extracto de Un Curso de Milagros, y no de una historia sacada de algún libro de terror gótico de principios del siglo XIX. Está hablando de la bestia interna y su modus operandi. En todos los años que llevo dedicándome a impartir el curso siempre he observado lo mismo; el estudiante, tarde o temprano, debe enfrentarse a esa bestia. Y el resultado es prácticamente el mismo: la bestia gana.

Pero para comprender mejor esta cuestión tenemos que hablar de la estupidez humana y una marcada tendencia al “buenismo”. Éste se puede observar en todos los ámbitos de la sociedad. Se ve en la política, en la religión, en los medios de comunicación, y por supuesto, en el entorno de Un Curso de Milagros. Podríamos decir que se ve especialmente en el ámbito espiritual debido a que cuando se mencionan conceptos tales como “amor”, “perdón” o “prójimo”, la bestia interna no duda en hacerlos suyos para recubrirse con ellos y pasar desapercibida. Y eso hace que el estudiante, generalmente ignorante de sus propios procesos mentales y dedicado al asesinato silencioso, ponga en duda cuál es su verdadera intención, al utilizar estos conceptos de esa manera. Pero el curso tiene algo que decir al respecto:

“El concepto de ti mismo que el mundo te enseña no es lo que aparenta ser, pues se concibió para que tuviera dos propósitos, de los cuales la mente sólo puede reconocer uno. El primero presenta la cara de inocencia, el aspecto con el que se actúa. Esta es la cara que sonríe y es amable, e incluso parece amar. Busca compañeros, contempla a veces con piedad a los que sufren, y de vez en cuando ofrece consuelo. Cree ser buena dentro de un mundo perverso. Este aspecto puede disgustarse, pues el mundo es perverso e incapaz de proveer el amor y el amparo que la inocencia se merece. Por esa razón, es posible hallar este rostro con frecuencia arrasado de lágrimas ante las injusticias que el mundo comete contra los que quieren ser buenos y generosos. Este aspecto nunca lanza el primer ataque. Pero cada día, cientos de incidentes sin importancia socavan poco a poco su inocencia, provocando su irritación, e induciéndole finalmente a insultar y a abusar descontroladamente.”

Observa cómo el párrafo anterior utiliza la ironía al reproducir el modo de pensar de quienes se sienten víctimas del mundo para no asumir la responsabilidad de sus propios pensamientos. Dice el curso que el concepto que tienes de ti mismo tiene dos caras. Una acabamos de describirla. Hace falta comprender ahora qué es lo que trata de ocultarse con ella, porque esa es la parte que debe ser expuesta a la luz, algo que ocurre en raras ocasiones. Y si alguien se atreve a hacerlo y apuntar hacia la sombra siniestra que se oculta en lo más profundo de cada uno corre el riesgo de ser crucificado. ¿Te suena la historia? Porque se repite cada día, independientemente de la forma que adopte.

Si alguien comete la osadía de mirar debajo de la cara de inocencia para ver al asesino interno que se esconde tras ella puede producir violentas reacciones, especialmente en las personas dedicadas a reforzar sistemáticamente ese aspecto de su personalidad. Recuerdo una ocasión en un grupo de estudio en el que durante una mañana se había idolatrado mi personaje y su función. Por la tarde comencé a levantar levemente las alfombras de esa cara de inocencia, y durante aproximadamente cuatro horas fui “crucificado” despiadadamente por unos veinte "amorosos" estudiantes del curso. Más allá del aparente dramatismo de la escena era divertido observar lo predecible de los mecanismos automáticos de la bestia. Por la mañana era considerado un enviado del Cielo en la tierra y por la tarde el mismísimo Lucifer. Esta escena se ha repetido en diversas ocasiones. He de decir que el resultado es siempre el mismo, y finalmente algo hace que todo se ordene poco antes de que termine la reunión. Algunos se quedan con la mirada perdida en el suelo durante un rato, preguntándose qué ha pasado y de dónde salió esa bestia que les hizo actuar de esa manera. En otras ocasiones la manifestación del asesino interno no es tan evidente y, a lo sumo, se le ve removerse en la silla, producir síntomas físicos de incomodidad o directamente salir de la sala.

Alguien podría preguntarse qué es lo que se dice que hace que la sombra se retuerza de esa manera. La respuesta es muy simple; hablamos de ella y de sus mecanismos. Porque si algo la mantiene a salvo es no atreverse a mirarla de frente a los ojos o encubrirla con palabras amables y amorosas. Pero si crees que la palabra “bestia” es demasiado exagerada para referirnos a esa tendencia asesina en la mente, vuelve a leer el párrafo con el que comenzamos este artículo.

En el ámbito de Un Curso de Milagros hay una verdadera adoración a esta bestia, inducida por personas autoproclamadas maestros o facilitadores del curso. Esta adoración está relacionada con la protección de la misma, evocando todo aquello que apunta en la dirección contraria para distraer la atención. La consigna parece ser no hablar de lo que inquieta o molesta de alguna manera al “amo”. Entonces, el discurso simplista hace alusión a conceptos generales plastificados y predigeridos que directamente no son comprendidos ni plantean ningún reto al estudiante, al no estar presentados en un contexto que éste pueda relacionar con su experiencia directa. Este puente que no se establece para facilitar la comprensión es una garantía de que el mismo maestro no tendrá que verse expuesto a recibir preguntas incómodas que pongan en evidencia su falta de experiencia con respecto a su propio infierno interior y la manera en que ha lidiado con él, cosa que, de haber ocurrido, sería lo único que podría brindar algo de esperanza a quienes se encuentran aún totalmente perdidos en él. Pero como no se puede hablar de lo que no se sabe, se emprende una huída hacia arriba, al nivel de la abstracción intelectual, y mientras los ignorantes le intentan encontrar forma a las nubes que el falso maestro les presenta, no tienen que preguntarse acerca de eso que sienten que les llevará a entregarse a la ira desatada o al victimismo en sus relaciones poco después de que salgan de esa luminosa reunión, en la que los trileros espirituales han jugado su juego intelectual mediante abstracciones y sonrisas bobaliconas, cosa que ya hacían hace algunas décadas los telepredicadores con bastante éxito.

Y todo esto sería simplemente algo gracioso, entretenido o anecdótico de no ser porque mientras los buscadores se entretienen con este circo y sus personajes, la bestia lo sigue utilizando para ejercer su férreo control sobre la mente y las emociones, manteniendo atrapado al individuo en una prisión que está lejos de entender, y más aún de trascender. Este no es un curso para curiosos. Tampoco es un curso para aquellos que aún están cómodos en sus celdas siendo succionados diariamente por sus amos psíquicos. Es un curso para los pocos que tienen el valor y la osadía de ir más allá del jardín de infancia en que se ha convertido la espiritualidad hoy en día. Este artículo pretende simplemente describir la situación tal como es actualmente. Por la función que llevo a cabo tengo conocimiento en primera persona sobre lo que aquí se está diciendo. He estado cerca de muchos de esos conocidos maestros, he hablado en profundidad con ellos y he visto que su sonrisa es directamente proporcional a la sombra que ocultan. Algunos de ellos han sido alumnos míos y conozco bien sus autolimitaciones y sus miedos. Se dan todo tipo de situaciones. Quienes reconocen sentir miedo y no estar dispuestos a ir más allá de él mientras simultáneamente imparten el curso, reconociendo que su nivel de superficialidad sólo podrá atraer a estudiantes del mismo nivel. Personas con trastornos de la personalidad y diagnosticadas psiquiátricamente que deciden que han sido llamadas para impartir esta enseñanza. Adictos a la droga que utilizan el curso como forma de tener relaciones íntimas con sus alumnos. Personas que nunca han tenido una relación de pareja funcional ofreciendo cursos sobre relaciones de pareja. Maestros que ocultan sus relaciones íntimas con otras personas a sus parejas, mientras que otros ocultan su homosexualidad a sus mujeres. Todas estas situaciones aquí descritas son reales y están ocurriendo en este momento, hacen referencia a maestros sonrientes del curso que hablan del amor y del perdón y su seguimiento es bastante popular. Nada de eso es enjuiciable, y simplemente forma parte de la sombra que se abate sobre aquellos que se empeñan en ocultarla. Mientras haya miedo a aprender aparecerán este tipo de maestros para darle forma a las resistencias de los estudiantes. Hay tan pocos maestros auténticos como alumnos realmente comprometidos con su aprendizaje. ¿Cómo podría ser de otra manera? Aún así, nadie está donde está por casualidad, y conocer qué es lo que ocurre puede poner en conciencia al buscador sobre aquello que realmente está buscando y dónde lo está buscando. La salvación nunca ha sido ni será popular en este mundo que niega sistemáticamente la realidad. El miedo a la redención es mucho mayor que el miedo al mismo infierno, y por esa razón son pocos los que se aventuran a ir más allá de sus límites.   

Se ha observado también que un estudio en profundidad del curso produce un intenso revulsivo en la mente y en las emociones de los estudiantes, como cuando a un poseído se le arroja agua bendita sobre la cara, y la diferencia entre la función de terapeuta y la de exorcista apenas se puede notar. Esa es la verdadera situación que hay en lo que respecta al estudio del curso. De los cientos de estudiantes que han pasado por los grupos de estudio durante años, aquellos que se han enfrentado a su bestia interior y aún se mantienen en dominio y responsabilidad de su propia sombra se pueden contar con los dedos de una sola mano. La gran mayoría de turistas espirituales sigue deambulando de un lado para otro como hojas llevadas por el viento, confundiendo las fluctuaciones con los cambios, y convocando en su experiencia testigos que reafirmen su autoengaño en forma de maestros que lo mismo venden espiritualidad que un producto de limpieza para la ropa.

Estas líneas son una invitación a ser escéptico, y no a atacar. A discernir. A llamar a las cosas por su nombre, y no a encubrirlas. Aunque la mayoría está programada para pensar de manera simplista y ver ataque por todas partes, a pesar de que el curso afirma que el ataque no es posible, los que quieran ver e ir más allá de las formas comprenderán. El engañador interno ha infiltrado todas las posibles vías de escape de la mente, y con el curso no iba a hacer una excepción. Es muy hábil con las palabras y los conceptos, y tu mente debe estar muy bien afinada para descubrir el engaño. Recuerda la ignorancia y simpleza humana y no caigas en ella. ¿O crees que se puede esperar algo diferente de una naturaleza que ha negado la realidad y se ha identificado con lo limitado? La historia siempre se repite hasta que alguien se da cuenta de la trampa. Entonces deja a un lado la cruz y ya no se le ve más en el campo de batalla. Mientras eso no ocurra, la locura campará a sus anchas revestida de espiritualidad y palabras grandilocuentes, deambulando entre la destrucción como un ángel siniestro. Y si estas palabras consiguen activar el entendimiento en ti, enhorabuena, porque no estás del todo muerto, y los encantadores de serpientes, con sus máscaras felices, no podrán engañarte del todo. El asesino interno se ríe de ellos porque son sus siervos fieles, y están tan comprometidos con la oscuridad como tú deberías estarlo con tu liberación.

“Puede que niegue ser un asesino y que justifique su infamia con sonrisas mientras la comete. Sin embargo, sufrirá y verá sus intenciones en pesadillas en las que las sonrisas habrán desaparecido, y en las que su propósito sale al encuentro de su horrorizada conciencia para seguir acosándolo. […] La envoltura no hace el regalo. Una caja vacía, por muy bella que sea y por mucha gentileza que se tenga al darla, sigue estando vacía. Y tanto el que la recibe como el que la da no podrán seguir engañándose por mucho más tiempo.” (Un Curso de Milagros)

 

Andrés Rodríguez

Compartir en:

Whatsapp Facebook Twitter Google+

Comentarios

*Tiene que marcar la casilla "No soy un robot" para continuar

(*) Los campos en rojo son obligatorios.

Fecha: 04-10-2017 14:10

Nombre: Bete

Por favor, podría corregir para: ¡Qué bendición poder leer este texto! Sólo la primera frase. Gracias! (Me estoy debatiendo hace horas con esa bestia, y ese texto fue un balsamo para mí. Así, estoy agradecida por saber que esta bestia está en mí, y yo la tengo provocado, leyendo atentamente el texto del UCDM, e buscando ponerlo en práctica. Pero me gustaría alguna ayuda para no caer en el buy pass, y seguir enfrentando las bestias y piedras del camino, con confianza de que el único objetivo es volver a casa del Padre! ¡Muchas gracias, de verdad, por el textoe trabajo! (Lo siento los errores de google tradutor ;))

Fecha: 03-10-2017 22:10

Nombre: Bete (do Brasil)

¿Qué bendición puede leer este texto. Me estoy debatiendo hace horas con esa bestia, y ese texto fue un balsamo para mí. Así, estoy agradecida por saber que esta bestia está en mí, y yo la tengo provocado, leyendo atentamente el texto del UCDM, e buscando ponerlo en práctica. Pero me gustaría alguna ayuda para no caer en el buy pass, y seguir enfrentando las bestias y piedras del camino, con confianza de que el único objetivo es volver a casa del Padre! ¡Muchas gracias, de verdad, por el textoe trabajo! (Lo siento los errores de google tradutor ;)

Fecha: 08-05-2017 19:05

Nombre: Gipsy Serpa

Así lo veo. Y algo dentro si le dejas te revela al falso maestro, al falso tú mismo, a la sombra. Esto espero, trabajar de frente con honestidad pq la meta no la he de poner aunque vea que tanto tiendo a eso, en como me vean sino en hallar la verdad y sacarme a la Luz de donde he e volver. Mil veces me halló de vuelta al silencio que me hace más laboriosa para mi crecimiento o despertar y sin embargo otras tantas miles me descubro nuevamente envuelta en ruidos de batallas. Realmente, aún sabiendo que como más contribuyo es salvandome y confío plenamente en que el modo en que observe puede hacer brillar todo lo que veo, siempre que queda la duda de si también no debo vivir la batalla afuera creada por todos los que no han o hemos despertado. Jesús enseñó, hizo de u tiempo enseñanza, eso fué acción, independientemente de su visión sanadora en su estar despierto..fué del mundo sin ser el. Ojalá me haga entender. No se trata de go, de creer que eres salvar TÚ el mundo, sino reconocer los dolores y hacer algo por mitigar los dolores creados y reales en Steve mundo dentro eres tanto enredo de sueño y con el cual desconfío muchas veces ante lo que te dicen de que no tienes nada que hacer, no hagas nada, solo tu sanar y tu visión sana hará posible el dolor desaparezca mientras me uedo cruzada de brazos. Creo que es estemos ir sanando de rente y de mano a la honestidad que nos convoca este artículo pero sin cruzar mientras los brazos hacia el dolor y la pena del mundo.

Fecha: 21-08-2016 20:08

Nombre: Jenny Sotelo

Excelente articulo. Sin embargo, la honestidad que debemos tener nosotros hacia nosotros mismos casi siempre no existe y nos seguimos enganando con las miserias y migajas que nos da el ego, teniendo tanto miedo a la redencion.

Fecha: 19-07-2016 20:07

Nombre: Olga Sanvicente Ballarín

Hola Andrés. Tienes razón en lo que dices. No se puede tener ningún tipo de tabú cuando se imparte un curso de Milagros, ni el Maestro ni los estudiantes. Para mí el curso fue muy claro para mí en cuanto a la descripción del ego, la atracción de la muerte, la cara sonriente que se corroe por dentro, etc, porque yo había experimentado eso claramente toda mi vida, a lo que se sumaron 6 años de psicoanálisis observando mi ego llegándome a identificar con la misma bestia. Luego encontré en un curso de Milagros que yo no era esa bestia, eran solo pensamientos equivocados sobre mí misma y los demás que no se correspondían a mi ser real. Pienso que solo las personas que se han visto al borde del precipicio y se han cuestionado todas las ilusiones de este mundo, pueden entenderlo. Muchas gracias Andrés por el trabajo que estás haciendo.

Fecha: 19-07-2016 01:07

Nombre: claudia

Hola Andres, tremenda nota esta que acabo de leer, en mi vida he pasado por situaciones en las que mi bestiesita interior se ha hecho cargo de muchas situaciones con la respectiva consecuencia de dejarme un gran amargo en la boca. Quiero creer que he aprendido la leccion que ya no es necesario repetir esta clase, en todo caso puedo contat con que descubro a esa bestia cuando quiere aparecer y algunas veces dejandola ser aprendo de mis propias sombras. Estoy dispuesta a aprender a despertar y para nada me tomo a la ligera mi camino espiritual. Llevo varios años aprendiendo al principio luche muchas batallas, ahora he aprendido a amarme y a aceptarme pero tambien a reconocerme en cada uno de mis hermanos cada dia de mi vida. Gracia.s por estar y ser quien eres. Dios te ama. Yo tambien

Fecha: 18-07-2016 21:07

Nombre: Mercedes

Celebro haberte encontrado! Creo que sos el mejor maestro que conozco para enfrentar a mi bestia interior! Dispuesta a no ser una turista espiritual!

Fecha: 03-04-2016 16:04

Nombre: Javier

Gracias Andrés por llamar a las cosas por su nombre y mostrar con más claridad el verdadero desafío que supone comprometerse con el curso y trascender nuestra bestia interior. Saludos

Fecha: 03-10-2015 01:10

Nombre: Erwin Griego

Excelente. totalmente bde acuerdo con tu reflexión. Y no es un ataque solo la exposición clara de los hechos. Gracias por tus aportes. paz y amor siempre (pero trascendiendo a la bestia-sombra)

Fecha: 01-10-2015 21:10

Nombre: La Asociación

Gracias por seguirnos y leer nuestras publicaciones. Florencia, puedes encontrar los párrafos expuestos en los siguientes epígrafes del curso: el primer párrafo corresponde al capítulo 19, La atracción de la culpabilidad (T19.IV.A.i/12). El segundo corresponde al capítulo 23, subcapítulo III, Salvación sin transigencias (T23.III/1 y 2). Efraín, Tim nos pide que te demos las gracias por tus palabras, a ti y a todos. Sólo se pueden apreciar las cosas como son cuando no se necesitan ;)

Fecha: 01-10-2015 20:10

Nombre: florencia Schwartz

Andres:me gustan mucho tus articulos. Quisiera que me dieras la cita exacta en el libro de Un Curso en Milagros, del parrafo expuesto para buscarlo en mi libro. Gracias por tus aportaciones y comentarios.

Fecha: 01-10-2015 19:10

Nombre: Efrain Giangrande

Directo y claro, el que no entienda y sienta ataque antes estas palabras es por que realmente no ha experimentado realmente el mensaje de UCDM. Y ya se que a (Tim) no le importan los halagos pero cuando algo esta tan bien dicho no queda mas que reconocer el mensaje que emite el mensajero. Bravisimo

Fecha: 01-10-2015 15:10

Nombre: Marina

Impresionante reflexión. Gracias por tus palabras Andres

Fecha: 01-10-2015 14:10

Nombre: Helena

Totalmente de acuerdo con tu palabras. Es en la sombra donde encontramos respuestas y son esos espacios a donde tenemos que mirar. En el 99% de las ocasiones lo denominado espiritual es una huida de nuestro interior, de esos infiernos psicológicos donde habitamos cada día. Una de las claves mantener la mirada. Gracias Andrés. Saludos

Fecha: 01-10-2015 09:10

Nombre: Isaac

Gracias por el texto, crecer es abandonar viejos conceptos y adquirir otros nuevos que hacen que la percepción sea diferente en una dirección determinada. Madurar es crecer siendo consciente de esto. A mi hijo le da pena madurar con apenas 5 años, no obstante se le ve un semblante orgulloso por ello. A mí me ha dado miedo y pereza hacerlo con 44. Ver la bestia, acercarte mientras duerme y soportar impávido su aliento (cuando esta despierta solo puedo correr y esconderme, por ahora..) es algo que lleva a madurar y arrastra el miedo contigo. Si has visto al mounstro ya no puedes esconderlo jamás, sin embargo puedes esconderte de él y dejar que te hipnotice cuando desee actuar. Mi hijo no puede ser más un bebé, sin embargo puede tener una regresión, que llaman los educadores infantiles, y volver a comportarse como con 2 años, claro está que sufrirá por ello.. Gracias Andres por ayudarme a reflexionar.