Más allá de los límites de tu mente

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Preguntas frecuentes

P - He comenzado a estudiar el texto y tengo la sensación de que no estoy entendiendo nada. Sin embargo parece que la información llega a una parte de mi mente que no puedo identificar con claridad.

R - La información que aparece en Un Curso de Milagros ha sido transmitida en una frecuencia mental muy elevada. La mente del alumno no suele estar afinada en esa frecuencia cuando comienza el estudio en profundidad del Curso. Por lo tanto, es necesaria una sintonización que le permita acceder al significado de las palabras que aparecen en el texto. Esta sintonización se produce cuando el alumno continúa con la lectura y la práctica de los ejercicios, puesto que la mente tiende a adaptarse a la vibración de los pensamientos que se aceptan en ella, aunque en un principio éstos parezcan estar inducidos desde afuera. Es habitual que después de un tiempo, al realizar una segunda lectura de algo que no se comprendió por primera vez, esta información se entienda ahora con mayor claridad.

P - Leo el ejercicio por la mañana y aunque la frase es corta y sencilla me cuesta recordarla durante el resto del día.

R - Tu mente lee el ejercicio desde los aspectos razonantes del cerebro, o ego. La información que lee no corresponde al mundo de los sentidos físicos, que es lo único que el ego puede comprender. Como no dispone de una referencia sólida con la que relacionar la información que lee, ésta no se integra consistentemente en la memoria, por lo que es fácil que se olvide. Según se avanza en el proceso de aplicación práctica con los ejercicios, este problema comienza a desaparecer. Mientras esto no ocurra, la solución más práctica es apuntar la frase del ejercicio en algún lugar y llevarlo consigo durante el día para recordarlo en el caso de que se olvide. Saber esto y no realizarlo es una forma de resistencia al cambio.

P - A veces olvido el ejercicio a lo largo del día o siento que no lo estoy haciendo correctamente, así que decido repetirlo al día siguiente.

R - Sólo debe hacerse un ejercicio cada día. Si observas que olvidas el ejercicio durante el día, detente unos instantes y plantéate por qué te estás resistiendo a sanar tu mente y qué crees que perderías por hacerlo. No ser consciente de cuál es el pensamiento que impide llevar a cabo el ejercicio puede producir una sensación de frustración que poco a poco te impedirá continuar avanzando en el proceso de sanación mental y bloqueará el trabajo con el curso. La sensación de que no lo estás haciendo correctamente te acompañará durante una parte del proceso con los ejercicios. Se trata de una resistencia al cambio que se produce como consecuencia de una elevación en la frecuencia de tus pensamientos.

P - Desde que comencé el proceso con Un Curso de Milagros veo que todo en mi vida ha comenzado a cambiar. Sin embargo, mi pareja no tiene interés en nada de esto, y siento que cada vez estamos más distanciados. ¿Sería conveniente que me separara y encontrara una pareja más afín a mi nuevo nivel de conciencia?

R - Todo lo que hay en tu vida, en tu entorno y en tu experiencia es una consecuencia de tus pensamientos, sean estos conscientes o inconscientes, reales o falsos. Si este curso tiene un mensaje específico es este: tus pensamientos manifiestan tu experiencia. Si has entendido esto con claridad, comprenderás también que todo lo que sientes, todo lo que te gusta o te disgusta es el resultado de cómo piensas y de cómo te ves a ti mismo. Cualquier incomodidad "externa" sólo es un reflejo de algo que no estás dispuesto a perdonar. Esto, en un principio, puede parecer difícil de aceptar.

Las relaciones se forman como consecuencia de una afinidad mental, sea ésta sana o patológica. Cuando uno de los miembros de la pareja comienza a efectuar un cambio en su mente, su frecuencia mental cambia también. Esto genera un desajuste en la relación que es completamente normal. Esta situación es percibida por ambos individuos de manera muy diferente. El que ha elevado su nivel vibratorio en un principio comienza a ver al otro como insuficiente o inferior. Piensa que el otro ya no satisface sus nuevas expectativas que, por supuesto, están mucho más allá de lo que les unió en un principio. A partir de ese momento empieza a fantasear con nuevas relaciones más afines a su nuevo estado mental. Aunque es obvio que sigue buscando la felicidad fuera de sí mismo, este engaño no es tan evidente para él. De hecho, utilizará todos los argumentos “espirituales” que se le ocurran con tal de no admitir la responsabilidad del conflicto que percibe en su relación de pareja. Es en este punto donde la intensidad del ataque contra uno mismo queda de manifiesto, y donde el dolor del conflicto es más agudo. En un intento vano por eliminar el dolor que se ha proyectado sobre el otro, y del cual se le responsabiliza, el otro es “sacrificado” de la relación, tal vez totalmente o tal vez en parte, como imaginado causante de incomodidades y limitaciones. El Espíritu, la conciencia, la paz, la ausencia de la necesidad de sacrificios y el perdón desaparecen por completo de la mente, a pesar de lo evidente de la situación.

Por otra parte, el otro miembro de la relación parece no entender qué es lo que está pasando, pero percibe claramente que algo ha cambiado. Se siente atacado más a menudo, reclama atención y repite con mayor intensidad los mismos patrones que anteriormente le daban seguridad, tal como él la percibía. Se siente injustamente tratado y pide amor desesperadamente, oscilando entre la sumisión y el victimismo y el ataque abierto.

En cualquier caso, hay algo que debiera tenerse siempre en cuenta. Eres completamente responsable de lo que sientes y nada, excepto tus propios pensamientos, puede hacerte daño. Apartar de tu lado a quien crees que te está haciendo daño afirma que eres la víctima de una voluntad externa que condiciona lo que sientes. Si esto fuera verdad, tu Padre, que es lo único que puede afectarte, no sería tu Padre, y tú, por lo tanto, no serías quien realmente Eres.

El perdón sigue siendo tu única función aquí. Si el otro se va o se queda, eso no puede modificar tu paz en modo alguno. Si tratas de hacer cualquier cambio externo, estás afirmando que tu felicidad está fuera, y no en ti, y de ese modo la estarás buscando donde nunca la podrás encontrar.

P - Llevo ya un tiempo con Un Curso de Milagros y me doy cuenta de que mis gustos han cambiado. Han dejado de gustarme algunas cosas y otras nuevas han aparecido en mi vida. Las personas que me rodean comienzan a verme de forma extraña e incluso en ocasiones se sienten atacadas por mi cambio.

R - Todas las personas han fabricado una imagen personal. Es la manera en que se perciben a sí mismas, y el mundo que ven es una proyección de esa percepción personal. Tú eres una parte del mundo que perciben, y para que se sientan seguros deben asegurarse de que no cambies, ya que el ego teme el cambio porque eso podría confrontar su sistema de pensamiento. Y si realizas algún cambio, al menos éste debería, según ellos, seguir apoyando su idea del mundo, o dicho de otro modo, su idea de sí mismos, la cual perciben débil, y esa es la razón por la que tratan constantemente de defenderla.

Un Curso de Milagros afirma: “si no apoyas un sistema de pensamiento lo debilitas”. Tu cambio está afirmando que dejas de estar de acuerdo con lo anteriormente establecido. Quienes se han identificado con lo establecido sienten eso como un ataque directo y frontal hacia su propia identidad, y por lo tanto, se defenderán tratando de atacar.

Al igual que en la respuesta anterior, tu cambio de mentalidad producirá un cambio en tu experiencia y en tus relaciones. Nuevas personas llegarán a tu vida atraídas por el magnetismo de tu mente y otras se irán, al no sentir que vibras en la frecuencia habitual a la que ellas estaban acostumbradas. Nada de esto será una decisión consciente por tu parte, sino simplemente la manifestación de tu actitud mental, que es el único ámbito en el que puedes tomar verdaderas decisiones. Hasta que el proceso de cambio mental no se consolide, es posible sentir cierta sensación de soledad o aislamiento, ya que la nueva percepción que se tiene del mundo sólo puede ser comprendida por aquellos que la comparten, y no todos están dispuestos a despertar. Los que sí lo están irán apareciendo poco a poco en tu experiencia, como testigos de tu decisión de estar despierto, y habrá reconocimiento mutuo.

P - Un Curso de Milagros dice que el cuerpo es sólo un medio de comunicación. Sin embargo, sigo sintiendo la necesidad de buscar el placer a través del cuerpo. Cuando lo hago me siento en conflicto porque siento culpa, y aunque intento no volver a hacerlo, siempre vuelve a ocurrir.

R - Buscar el placer es lo único que tiene sentido hacer. Fuiste creado para ser feliz, así que es natural que busques la felicidad donde creas que ésta se encuentra. No es buscar el placer lo que genera conflicto. Lo que genera conflicto es el juicio que emites con respecto a la forma en que lo buscas. La culpa te recuerda que sigues identificándote con un cuerpo. Crees ser “alguien”, y cuando piensas en ese “alguien” piensas en un cuerpo. Esa identidad que crees ser debe actuar de maneras muy concretas y definidas para ser aceptado por otros. Te has enseñado a ti mismo que si no actúas de cierta manera no recibirás la aprobación y el amor que crees necesitar de otros. Ahora sientes unos impulsos que te llevan a actuar de una manera que interpretas no sería aceptada por otros. Y todos esos otros, piensan lo mismo de los demás.

En la medida en que tengas el valor de llevar a cabo cualquier cosa que desees, independientemente de lo que el mundo crea, te liberarás de tus obsesiones y del mundo. Una vez que te liberas de la culpa y decides llevar tus deseos hasta el final, la experiencia que vives eleva el nivel de tus pensamientos, debido a la sabiduría obtenida de ella. Esa modificación en tus pensamientos produce un cambio en la manera en cómo sientes el deseo o impulso físico, el cual comienza poco a poco a desvanecerse, al dejar de vibrar tu mente en esa frecuencia.

Negar el deseo, reprimir la acción o sentirse culpable una vez que ésta se lleva a cabo sólo afirma que te has juzgado y condenado a ti mismo. El único cambio real que puedes hacer está en tu mente, y es algo que ya estás llevando a cabo. Lo demás es una consecuencia de ese cambio, y ocurre de forma natural, como el paso de la niñez a la adolescencia, o de ésta a la madurez, sin represión ni culpa. Cuando el proceso esté más avanzado buscarás nuevas formas de placer que tendrán cada vez menos relación con el cuerpo, y más con el Espíritu.

P - Desde que estoy practicando con Un Curso de Milagros he notado algunos cambios en mis hábitos alimenticios. ¿Es esto normal?

R - Aunque el curso centra toda la atención en los pensamientos como causa, éstos tienen siempre un efecto. Cuando la frecuencia vibratoria de tus pensamientos aumenta, aumenta también la frecuencia vibratoria de la materia a tu alrededor. La materia más cercana a tu mente es tu cuerpo, y celularmente se produce un cambio de estado. Este cambio provoca que ciertos alimentos ya no te llamen la atención pero sí lo hagan otros. A lo largo del proceso con Un Curso de Milagros muchos alumnos deciden dejar de comer carne, aunque no se mencionen cuestiones de este tipo en el curso.

P - Mientras estudio el texto surgen en mi mente muchas dudas. Después, cuando comento estas dudas en el grupo de estudio, me doy cuenta de que la mayoría han desaparecido, y que mientras las estoy consultando veo claramente la respuesta. ¿Por qué no ocurre lo mismo cuando lo estudio por mi cuenta?

R - Cuando estudias el texto por tu cuenta estás en una frecuencia mental específica algo más elevada de lo habitual, pero tu mente todavía no está entrenada para mantener esa frecuencia elevada todo el tiempo. Sin embargo, eso sí ocurre cuando estás entre personas que tienen un mismo propósito que tú, o ante un maestro de Dios. Un maestro de Dios o un grupo de estudio del Curso, mediante su interacción, mantienen una vibración mental elevada de manera natural, como consecuencia de la retroalimentación que se produce entre ellos. Las dudas son simplemente resistencias de la mente a la comprensión de conceptos ante los que el ego se siente atacado. El ego es un sistema de pensamiento de baja frecuencia. Cuando unes tu mente a la de otros bajo la dirección del Espíritu, tu frecuencia se eleva, y por lo tanto, las resistencias a la comprensión de los conceptos desaparecen, facilitándote su comprensión sin que nadie haya dado ninguna explicación.