Disonancia cognitiva

La sensación que se produce cuando lo que se piensa no es congruente con lo que se siente o lo que se hace, y se tiene la necesidad de llevar a cabo un ajuste para sobrellevar la tensión que produce, recibe el nombre de "disonancia cognitiva". 

Esto es lo que da lugar a muchos tipos de fanatismo religioso, sectario, político y de cualquier otro tipo. La persona se siente identificada con conceptos e ideas, pero no los ha integrado aún, por lo que ante esa tensión que surge como consecuencia del conflicto interno se siente internamente obligada a forzar un comportamiento no natural que reafirme la creencia con la que quisiera estar alineado, pero que en realidad le produce un profundo rechazo. 

También da lugar a proyecciones que justifiquen su comportamiento y se enarbolan a sí mismas con actitudes "espirituales", "religiosas", "místicas", una especie de "cruzados" en defensa de aquello sagrado que es la verdad para ellos. 

Cuando alguien integra una idea, ésta se vuelve inconsciente como resultado de la repetición y el aprendizaje. Quien ha desarrollado una capacidad no suele hablar de ella, y muchas veces no es consciente de tenerla, ya que se vuelve parte de su vida cotidiana. Por eso resulta interesante observar que las personas que más hablan de algo son quienes menos conocen eso de lo que hablan. El mismo hecho de mencionarlo automáticamente a modo de reacción es ya en sí mismo un síntoma no sólo de no haberlo integrado, sino también de tener grandes resistencias para hacerlo.
 

En el caso de Un Curso de Milagros, y por lo que hemos estado viendo a través de las reacciones más fanáticas, se observa este comportamiento que siempre se expresa de forma amorosa (lo que se quiere creer) pero que es sólo la forma que adopta la inseguridad y el miedo (lo que realmente se cree).


Andrés Rodríguez





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