Más allá de los límites de tu mente

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El arte de la comunicación

Junio-2018, Andrés Rodríguez

El arte de la comunicación

La comunicación es el arte de transmitir pensamientos. Y es un arte porque une lo invisible con lo visible, lo abstracto con lo concreto. La única finalidad de la comunicación es recordarle a la mente lo que ha olvidado. Y lo que ha olvidado es lo único que existe. La comunicación es, por lo tanto, una herramienta que, puesta al servicio del Espíritu, se convierte en el puente hacia el mundo real. Porque hablar no significa comunicarse. Comunicarse significa estar en unión con otra mente, con o sin palabras. Y cuando esa unión mental puede traducirse en palabras, el lenguaje se vuelve inspirado y divino. Y las palabras cobran una nueva dimensión y una profundidad que no podrían tener de otra manera. 

Por lo general muchos hablan, pero no dicen nada. Hablar de uno mismo permanentemente no significa estar en comunicación, sino negarla. Quien habla constantemente de sí mismo ha olvidado que la comunicación es un intercambio en el que ambas mentes se ven inspiradas mediante el recuerdo de lo olvidado. Quien sabe escuchar, reconoce que lo que oye en otros es sólo el eco de su propia voz, y no siente la necesidad de intervenir, a no ser que el Espíritu así se lo indique. Y lo que diga entonces no tendrá relación con su propio personaje, puesto que no hay diferencia entre el suyo o el de otro. Ambos son igualmente irreales. No será él quien decida qué se va a decir, a quién o cómo. Cuando se ha confiado hasta ese punto, la mente se limita a escuchar y a transmitir lo que escucha, proveniente de una sabiduría que trasciende cualquier intención de participar conscientemente de ninguna comunicación. Y lo que escuche puede parecerle sorprendente o extraño, pero no lo juzgará, puesto que la experiencia le ha demostrado que puede confiar en ello.

 

El negocio del victimismo

Mayo-2018, Andrés Rodríguez

El negocio del victimismo

En el año 2007, cuando todos creían que en España se ataba a los perros con longanizas, empecé a sospechar que la situación no era normal. Personas que ganaban el mismo sueldo de siempre decidían comprar casas cuyo precio sólo unos pocos años atrás les habrían parecido una locura. Pero la locura colectiva les cegaba y la mayoría caía en esa trampa debido a la presión social, porque “había que invertir”. Decidí indagar un poco en internet y observé que había otros que, como yo, empezaban también a darse cuenta de que algo no estaba bien; eran los “burbujistas”, personas que pensaban que se estaba produciendo una burbuja inmobiliaria cuya explosión sería sólo cuestión de tiempo. Esta perspectiva era ridiculizada y menospreciada por su contraparte, los “nuncabajistas” que, como su nombre indica, pensaban que el precio de la vivienda nunca bajaría, y era la gran mayoría. Entonces la burbuja explotó en la cara de todos y, como en el juego de las sillas, muchos se quedaron sin nada cuando paró la música.

Ahora estamos asistiendo a una nueva burbuja: el victimismo. No es que el victimismo haya aparecido ahora de repente en nuestra sociedad, sino que se ha descubierto que puede mover cientos de millones de euros a través de subvenciones y la financiación de diferentes movimientos sociales. Cuando se alude a los instintos más básicos y primarios, como pueden ser el deseo sexual, el miedo o la creencia en la injusticia, las emociones más irracionales empiezan a moverse y a producir un “efecto rebaño” que busca fagocitar a todo aquel a quien toca, queriendo hacerle a la fuerza parte de ese movimiento, si es que el desprevenido no quiere encontrarse de pronto formando parte del “bando contrario”, socialmente repudiado por el pensamiento único que le dice al individuo qué es lo que está de moda pensar ahora. 

Luz sobre la New Age: Por qué pone nerviosos a religiosos y científicos

Abril-2018, José Luis San Miguel de Pablos

Luz sobre la New Age: Por qué pone nerviosos a religiosos y científicos

En sentido restringido y tópico, se entiende por New Age esa corriente espiritualista super-optimista y bastante individualista que combina tradiciones diversas, orientales (sobre todo) y occidentales, y que se visibiliza en ciertas librerías en las que, además de libros, se venden objetos variopintos (cristales sanadores, gongs y carrillones, cuencos tibetanos, tarots y otros juegos de cartas adivinatorias...) y se anuncian cursos y conferencias sobre temas tales como la sanación espiritual, el recuerdo de vidas anteriores, los centros sutiles de energía (o chakras), etc. 

En este mismo sentido, el término también se asocia con un género musical extremadamente suave y etéreo que confina a veces con algunas músicas étnicas (la celta sobre todo). Casi se podría decir que, en este sentido restringido y superficial, la New Age se reduce a poco más que una red comercial pintoresca. 

A un nivel que se puede considerar intermedio, se asocia mucho la New Age al libro de Marilyn Ferguson La conspiración de Acuario, publicado en los Estados Unidos en 1980. Con el subtítulo “Hacia un nuevo paradigma”, jugó en cierto modo el papel de manifiesto del movimiento, además de exponer una hipótesis sobre su manera de expandirse. 

Luz sobre la New Age. Por qué pone nerviosos a religiosos y científicos

Abril-2018, José Luis San Miguel de Pablos

Luz sobre la New Age. Por qué pone nerviosos a religiosos y científicos

En sentido restringido y tópico, se entiende por New Age esa corriente espiritualista super-optimista y bastante individualista que combina tradiciones diversas, orientales (sobre todo) y occidentales, y que se visibiliza en ciertas librerías en las que, además de libros, se venden objetos variopintos (cristales sanadores, gongs y carrillones, cuencos tibetanos, tarots y otros juegos de cartas adivinatorias...) y se anuncian cursos y conferencias sobre temas tales como la sanación espiritual, el recuerdo de vidas anteriores, los centros sutiles de energía (o chakras), etc. 

En este mismo sentido, el término también se asocia con un género musical extremadamente suave y etéreo que confina a veces con algunas músicas étnicas (la celta sobre todo). Casi se podría decir que, en este sentido restringido y superficial, la New Age se reduce a poco más que una red comercial pintoresca. 

A un nivel que se puede considerar intermedio, se asocia mucho la New Age al libro de Marilyn Ferguson La conspiración de Acuario, publicado en los Estados Unidos en 1980. Con el subtítulo “Hacia un nuevo paradigma”, jugó en cierto modo el papel de manifiesto del movimiento, además de exponer una hipótesis sobre su manera de expandirse. 

Fidelidades

Marzo-2018, Alma Sanz

Fidelidades

¿Alguna vez te has parado a pensar por qué sientes esa tristeza? ¿O por qué existe ese sentimiento de culpa constante? ¿Y esa inquietud que te acompaña con cada decisión que tomas sin saber bien por qué? Cuando decides hacer algo que te hace feliz, está constantemente de fondo la impresión de estar traicionando algo o a alguien. Eso a lo que creemos estar siendo infieles, es al concepto del yo. Sin embargo, el concepto del yo no es el problema en sí. Esta idea de ser alguien surge del deseo de resolver cuestiones pendientes, aspectos a desarrollar ante la necesidad de la mente de adquirir un progreso mayor del que trae al venir a este mundo. Se trata de reformular el concepto del yo para convertirlo en un medio y no en un fin.

Desde esta perspectiva, la fidelidad se ha transformado en una patología. Hemos dejado de lado aquello que es razonablemente sano y hemos terminado por confundir los pensamientos nocivos con la sensatez, al tomar como referencia lo que para una gran mayoría es aceptable.

Algunos de estas ideas socialmente apoyadas son:

La espiritualidad es salvaje

Diciembre-2017, Alma Sanz

La espiritualidad es salvaje

No puedes ser “espiritual”. Creer esto es tan absurdo como pensar que tu condición humana es una opción. Eres un ser espiritual soñando una experiencia humana. No tiene nada que ver con la forma, apariencia, vestimenta, amuletos, comportamiento o lenguaje utilizado. Aún siendo una persona agnóstica, tu esencia seguirá siendo algo que rebasa la experiencia en este mundo. Entendamos la idea de “ser espiritual” como la distorsión que se viene utilizando para fabricar un nuevo concepto del yo, uno aparentemente más cercano al misticismo, pero que proviene del error de creer que un ego puede llegar a espiritualizarse.

Nuestra naturaleza puede reconocerse por ese guía interno que nos habla en todo momento, al que muchas veces se llama intuición. Si alguna vez has escuchado esa voz, sabrás que nunca te indicó cómo debías aparentar ser aquello que todavía no crees ser, no te dijo que fingieras hasta conseguirlo, ni que taparas tus verdaderas emociones u ocultaras tus intenciones por considerarlas inadecuadas. Lo único que hizo fue señalar en la dirección correcta, haciendo primero hincapié en tus interpretaciones equivocadas para poder corregirlas, y te otorgó la certeza de saber qué camino tomar aunque no fuera lo que tu intelecto reconociera o aceptara inicialmente.



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